120 preguntas para escribir en tu diario
¿Abres tu diario y no se te ocurre nada? Elige una pregunta y contéstala en uno o dos minutos, en voz alta o en papel. Lo demás suele venir solo.
El equipo de Emori · Actualizado el · 13 min de lectura
Las preguntas para escribir en un diario sirven de punto de partida cuando la página se queda en blanco. Aquí tienes 120, agrupadas por temas, del repaso del día a los recuerdos de infancia, todas pensadas para contestarlas en voz alta en uno o dos minutos. Con una pregunta por noche es más que suficiente.
Están escritas como hablamos con nosotros mismos: nada de grandes fórmulas ni de «cuál es el sentido de tu vida». Preguntas concretas, que piden un momento preciso en lugar de un balance de toda tu existencia.
Cómo usar estas preguntas de journaling
Lo más sencillo: una pregunta por noche, uno o dos minutos de respuesta. Estas 120 ideas no son un cuestionario que haya que rellenar, sino una reserva de la que ir tirando.
- Elige solo una. La que te llame la atención al leer la lista. No hace falta contestarlas todas, ni en orden.
- Responde como hablas. En voz alta o en papel, sin buscar la frase perfecta.
- Empieza por un hecho. Una hora, un lugar, un nombre. La emoción casi siempre llega después.
- Sáltate las que no te digan nada. Y si alguna te da vueltas en la cabeza, puedes volver a ella al día siguiente.
- Cambia de tema. Una noche las personas, otra el cuerpo, un domingo la infancia. Así el diario sigue vivo.
Así queda una pregunta elegida al azar, con una respuesta dicha en treinta segundos:
¿El momento en que más me he reído hoy?
«En la comida, Lucía nos ha contado que se pasó diez minutos al teléfono con la persona equivocada, convencidísima de que hablaba con su dentista. Estábamos los cuatro llorando de risa, hasta Javi, que no se ríe nunca.»
Dentro de un año, esas tres frases te devolverán el día entero: la comida, Lucía, Javi. Si estás empezando, nuestra guía sobre cómo escribir un diario explica cómo crear el hábito, y la del diario por voz muestra cómo contar tu día en lugar de escribirlo.
Si prefieres hablar, Emori te ayuda a mantener el ritmo: cada día te llega un recordatorio a la hora que elijas, tocas el micro y respondes en voz alta a tu pregunta de la noche. Emori transcribe tu respuesta y la guarda en tu diario como un recuerdo con fecha, junto con las personas y los lugares que hayas mencionado.
Preguntas para el final del día
Estas preguntas atrapan el día antes de que se mezcle con todos los demás. Responde con un detalle preciso, por pequeño que sea.
- ¿El momento en que más me he reído hoy?
- ¿Lo primero que pensé al despertarme esta mañana?
- ¿Una frase que he oído hoy y que quiero guardar?
- ¿Lo mejor que he comido hoy, y con quién?
- ¿El sitio donde más tiempo he pasado, y un detalle que me llamó la atención allí?
- Si este día tuviera un título, ¿cuál sería?
- ¿Qué ha salido distinto de lo previsto?
- ¿Algo que he hecho hoy por primera vez, aunque sea pequeño?
- ¿El momento en que me he sentido más yo?
- ¿Lo que me habría gustado decir y me he guardado?
- ¿Qué me gustaría recordar todavía de este día dentro de diez años?
Preguntas de gratitud y pequeñas alegrías
La gratitud funciona mejor cuando es concreta: «mi café» emociona menos que «el café que Marta me trajo sin que se lo pidiera». En un estudio, las personas que anotaban cada semana, durante diez semanas, aquello por lo que se sentían agradecidas estaban más satisfechas con su vida y eran más optimistas que los grupos de comparación (Emmons y McCullough, 2003).
- ¿Una pequeña cosa que ha hecho el día un poco más amable?
- ¿Alguien que me ha echado una mano sin saberlo?
- ¿Un sonido, un olor o una luz que me ha gustado hoy?
- ¿Algo que va bien en mi vida ahora mismo y en lo que ya ni me fijo?
- ¿Un objeto que uso a diario y que me daría pena perder?
- ¿La última vez que di las gracias de verdad?
- ¿Un placer gratis que me he regalado esta semana?
- ¿Un mensaje que me ha sentado bien últimamente?
- ¿Algo que tengo hoy y que hace cinco años deseaba con todas mis fuerzas?
- ¿Un rincón de mi barrio que me gusta sin saber muy bien por qué?
- ¿La mejor noticia de la semana, aunque sea minúscula?
Preguntas sobre las personas que te importan
Los nombres son lo primero que se pierde en un diario y lo que más alegra reencontrar al releer. Nombra a las personas y cuenta lo que dijeron con sus propias palabras.
- ¿Quién me ha hecho bien esta semana, y cómo?
- ¿La conversación de hoy que todavía me ronda la cabeza?
- ¿Alguien en quien pienso a menudo pero a quien nunca escribo?
- ¿Algo que he descubierto hace poco sobre alguien cercano?
- ¿La persona con la que más me río últimamente, y la última vez que pasó?
- ¿Un consejo que me dio alguien y que todavía no he seguido?
- ¿Alguien con quien me he cruzado hoy y a quien seguramente no volveré a ver?
- ¿Lo que admiro de una persona de mi entorno, en una frase?
- ¿Un malentendido que me gustaría aclarar, y la primera frase que diría?
- ¿A quién me gustaría llamar este domingo?
- ¿Una persona que cambió mi manera de ver algo?
Preguntas para poner palabras a las emociones
Ponerle nombre a una emoción suele aligerarla. No hace falta analizarla: di cuándo llegó, dónde estabas y qué la provocó.
- ¿La emoción que ha mandado en mi día, en una palabra y luego en tres frases?
- ¿El momento exacto en que me ha cambiado el humor hoy?
- ¿Algo que me ha molestado más de la cuenta?
- ¿Una preocupación que llevo encima ahora mismo, dicha sin rodeos?
- ¿Lo que necesito esta noche: descanso, compañía, silencio, otra cosa?
- ¿Un orgullo discreto de esta semana que nadie ha notado?
- ¿La última vez que lloré, o que tuve ganas?
- ¿Lo que siento cuando pienso en mañana?
- ¿Una emoción que he escondido hoy, y delante de quién?
- ¿Algo que me ha dado calma estos últimos días?
- Si mi humor de hoy fuera el tiempo, ¿qué diría el parte meteorológico?
Preguntas sobre el trabajo y los estudios
El trabajo ocupa buena parte de nuestros días y casi ningún espacio en nuestros recuerdos. Estas preguntas guardan huella de lo que estás construyendo, y de lo que te pesa.
- ¿La tarea que me ha dado energía hoy, y la que me la ha quitado?
- ¿Un problema que he resuelto, y cómo di con la solución?
- ¿Algo que he aprendido esta semana, en el trabajo o en clase?
- ¿Alguien con quien he trabajado a gusto últimamente?
- ¿El momento del día en que mejor me he concentrado?
- ¿Un comentario que he recibido, y cómo lo veo ahora con perspectiva?
- ¿Qué haría distinto si pudiera repetir el día de hoy?
- ¿La parte de mi trabajo o de mis estudios que de verdad me gusta?
- ¿Algo que llevo demasiado tiempo aplazando, y el paso más pequeño para empezar?
- ¿Un trabajo reciente del que podría hablar con orgullo?
- ¿Dónde estará este proyecto dentro de tres meses si todo va bien?
Preguntas sobre el cuerpo, el sueño y la energía
Tu cuerpo también lleva un diario, a su manera. Estas preguntas te ayudan a ver qué te recarga y qué te vacía, sin juzgarte.
- ¿Mi nivel de energía esta noche del uno al diez, y por qué?
- ¿Cómo dormí anoche, y qué hice justo antes de acostarme?
- ¿El momento en que me ha llegado el cansancio hoy?
- ¿Dónde noto tensión en el cuerpo esta noche, exactamente?
- ¿Cuánto tiempo he pasado hoy al aire libre?
- ¿La última comida que disfruté de verdad?
- ¿Un movimiento que me ha sentado bien: caminar, bailar, subir escaleras?
- ¿Algo que mi cuerpo me ha permitido hacer hoy y que doy por hecho?
- ¿La mejor pausa de mi día, y cuánto duró?
- ¿Cuánto tiempo he pasado hoy delante de una pantalla, y qué me ha aportado?
- ¿Qué va a necesitar mi cuerpo mañana?
Preguntas sobre recuerdos e infancia
Recordar a propósito los buenos momentos sienta bien: en un estudio, las personas que practicaban este tipo de recuerdo positivo se sintieron más felices a lo largo de una semana (Bryant, Smart y King, 2005). Estas preguntas son perfectas para las noches en que el día ha sido de lo más corriente.
- ¿La habitación de la casa de mi infancia que mejor recuerdo?
- ¿Un olor que me lleva directamente a cuando tenía diez años?
- ¿El juego al que podía jugar durante horas de pequeño?
- ¿Un adulto de mi infancia al que recuerdo con cariño, y por qué?
- ¿Mi primer recuerdo del colegio?
- ¿Un plato de familia, quién lo hacía y en qué ocasiones?
- ¿Una canción que me devuelve a un verano concreto?
- ¿La travesura de niño que sigo contando hoy?
- ¿Un lugar de mi pasado que me gustaría volver a ver?
- ¿Cómo me imaginaba la vida adulta cuando tenía doce años?
- ¿Cómo era mi vida hace diez años, por estas fechas?
Preguntas sobre mañana y el futuro
Pensar en mañana antes de dormir no tiene por qué agobiar. Un estudio comprobó que las personas que escribían durante cinco minutos su lista de tareas pendientes antes de acostarse se dormían antes que las que escribían sobre tareas ya terminadas (Scullin y colaboradores, 2018). Dejar el día siguiente apuntado en algún sitio despeja la cabeza.
- ¿Las tres cosas que me esperan mañana, y cuál importa más?
- ¿Un momento de la semana que viene que espero con ganas?
- ¿Qué me gustaría haber aprendido dentro de un año?
- ¿Un proyecto que llevo mucho tiempo guardando en un rincón de la cabeza?
- ¿Un sitio al que quiero ir antes de que acabe el año?
- ¿Qué le diría a la persona que seré dentro de cinco años?
- ¿Un hábito que quiero empezar, y el día exacto en que empiezo?
- ¿Algo que me da un poco de miedo de los próximos meses?
- ¿Cómo sería un día ideal dentro de un año, hora por hora?
- ¿Una decisión que tengo que tomar pronto, y qué me hace inclinarme hacia un lado?
- ¿A quién quiero ver más este año?
Preguntas para los días difíciles
En las noches pesadas basta con una sola pregunta, y puedes parar cuando quieras. La investigación sobre la escritura expresiva, iniciada por Pennebaker y Beall en 1986, sugiere que poner palabras a una experiencia difícil puede ayudar, con efectos reales pero modestos. Un diario no sustituye a una ayuda: si los días malos se acumulan, hablar con un médico o con un psicólogo puede marcar la diferencia.
- ¿Lo más duro de hoy, en pocas palabras?
- ¿Lo que he conseguido hacer a pesar de todo?
- ¿Qué le diría a alguien cercano que hubiera vivido exactamente el mismo día?
- ¿Qué parte depende de mí, y cuál no?
- ¿Alguien con quien podría hablarlo esta semana?
- ¿Lo que suele sentarme bien cuando las cosas van mal?
- ¿El gesto más pequeño que haría esta noche un poco más llevadera?
- ¿Una época difícil que ya superé, y qué me ayudó entonces?
- ¿Qué necesito oír esta noche?
- ¿Dónde lo noto en el cuerpo cuando pienso en ello?
- ¿Lo que me gustaría dejar aquí para no darle más vueltas esta noche?
Preguntas para madres, padres y la vida en familia
Las frases de los niños, los pequeños logros y los rituales de la hora de dormir se olvidan a una velocidad increíble. Estas preguntas son para madres y padres, pero también para tías, tíos, padrinos y cualquiera que comparta el día a día de un niño.
- ¿La frase de mi hijo o mi hija que me ha hecho reír hoy?
- ¿Una palabra que pronuncia mal y que quiero guardar para siempre?
- ¿Algo que ha aprendido a hacer estos últimos días?
- ¿El momento en que hemos estado juntos de verdad, sin pantallas?
- ¿Lo que hago igual que mis padres, y lo que hago de otra manera?
- ¿Una pregunta de mi hijo o mi hija que no supe responder?
- ¿Cómo es ahora nuestro ritual de antes de dormir, contado con detalle?
- ¿Qué hacía yo a la edad que tiene ahora mi hijo o mi hija?
- ¿Una historia de familia que quiero transmitir antes de olvidarla?
- ¿La última vez que nos dio un ataque de risa a todos juntos?
- ¿Algo que he hecho bien como madre o padre esta semana, aunque no fuera perfecto?
Preguntas para fines de semana y vacaciones
Las vacaciones parecen inolvidables en el momento y luego se reducen a tres fotos. Cuéntalas esa misma noche, sobre todo lo que las fotos no enseñan.
- ¿El mejor momento de este sábado o de este domingo?
- ¿Qué he hecho con mi tiempo libre, y qué me habría gustado hacer?
- ¿Dónde estoy hoy: qué veo, qué oigo, a qué huele?
- ¿Un plato que he probado por primera vez, y dónde?
- ¿Alguien a quien he conocido por casualidad en este viaje?
- ¿Lo que más me ha sorprendido hoy de este lugar?
- ¿Algo que ha salido mal y que será una buena anécdota?
- ¿El momento en que me he olvidado por completo del trabajo?
- ¿Lo que las fotos de hoy nunca enseñarán?
- ¿Qué quiero repetir la próxima vez, y qué no volveré a hacer nunca?
Tres preguntas para las noches de cansancio
Algunas noches, hasta una sola pregunta parece demasiado. Guárdate estas tres en reserva: se contestan en treinta segundos, con los ojos medio cerrados.
Tres preguntas para las noches sin fuerzas
1. ¿Una cosa que ha pasado hoy, solo una?
2. ¿Una persona a la que he visto o con la que he hablado?
3. ¿Una palabra para resumir el día?
Un día contado en una frase vale más que un día olvidado.
Si buscas más formas de guardar recuerdos sin esfuerzo, nuestra guía del diario sin escribir tiene ideas para las noches en que el bolígrafo pesa demasiado. Y si te preguntas qué aporta todo esto, hemos reunido lo que dice la investigación sobre los beneficios de escribir un diario.
Preguntas frecuentes
¿Qué preguntas hacerse por la noche para reflexionar antes de dormir?
Las mejores preguntas para la noche son sencillas y concretas: el momento en que más te reíste, una frase que oíste, alguien con quien te cruzaste, lo que salió distinto de lo previsto, lo que te espera mañana. Piden un hecho preciso en lugar de un balance vital, así que se contestan sin esfuerzo aunque estés cansado y da gusto releerlas años después.
¿Cuántas preguntas hay que responder cada día?
Con una basta. Responder a una pregunta durante uno o dos minutos cada día sirve mucho más que rellenar una lista entera una vez al mes. Si te apetece seguir, adelante. Si no, para ahí: el objetivo es mantener el hábito, no contarlo todo. La constancia cuenta más que la extensión.
¿Qué escribo en el diario si hoy no ha pasado nada?
Hasta un día corriente guarda un detalle: lo que comiste, el tiempo al volver a casa, una conversación de dos minutos, algo que pensaste mientras caminabas. Las preguntas sobre recuerdos e infancia también son perfectas para esas noches, porque te permiten contar una historia antigua cuando el presente parece vacío.
¿Puedo responder a las preguntas en voz alta en lugar de escribir?
Sí, y muchas veces resulta más fácil. Hablar es varias veces más rápido que teclear en el móvil, y al contar salen detalles que por escrito resumirías. Todas las preguntas de esta lista están pensadas para decirse en voz alta. Una app de diario por voz que transcriba tus respuestas te permite luego releerlas y encontrarlas.
¿Es mejor escribir el diario por la mañana o por la noche?
La noche encaja mejor con estas preguntas, porque el día está fresco y los detalles siguen ahí. La mañana se presta más a los propósitos y a las preguntas sobre el futuro. El mejor momento es el que puedes mantener todos los días, idealmente unido a algo que ya haces, como el trayecto de vuelta a casa o lavarte los dientes.
¿Cómo no abandonar el diario a la semana?
Haz que el esfuerzo sea mínimo: una pregunta, un minuto, a una hora fija y con un recordatorio. Las noches de cansancio, usa las tres preguntas cortas en lugar de saltarte el día. Y relee de vez en cuando una entrada antigua: toparte con un recuerdo olvidado es lo que más ganas da de seguir.